domingo, 27 de noviembre de 2011

HISTORIA DEL ESCUDO ESTADO DE GUERRERO


JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ


El estado de Guerrero se erigió el año de 1849. No se tiene conocimiento que se haya elaborado escudo o emblema que lo identificara, hasta el régimen del presidente Álvaro Obregón (1920–1924); y siendo secretario de Educación Pública el licenciado José Vasconcelos, este le encomendó al pintor muralista Diego Rivera la decoración de los interiores del nuevo edificio de la secretaría a su cargo.


Esta decoración consistía en plasmar trabajos inspirados en paisajes de las distintas regiones geográficas del país, pasajes de la Conquista de México, la Independencia, el Plan de Ayutla, la Reforma, el Agrarismo; y, además, los escudos de armas de los estados de la República.

Como en ese entones, nuestro estado no tenía escudo que nos representara, Diego Rivera encomendó al pintor Fernando Leal, uno de sus más cercanos colaboradores, hiciera un recorrido por el sur de México para conocer los antecedentes históricos, principalmente los códices prehispánicos que pudieran aportar los elementos necesarios para la elaboración del escudo del estado de Guerrero; y cuyas características están plasmadas hoy en nuestro emblema.


Es de advertirse que, antes de que se diseñara nuestro actual escudo de armas, en toda la documentación oficial del Gobierno del Estado de Guerrero, se utilizaba el escudo nacional.

Ahora bien, el año de 1949 siendo gobernador el general Baltazar R. Leyva Mancilla y dentro del marco conmemorativo de la celebración del primer centenario de la erección del Estado de Guerrero, el 29 de abril se lanzó una convocatoria para seleccionar la mejor representación del diseño de un nuevo escudo estatal.


El 2 de agosto de 1949 se publicó el Decreto número 31 en el Periódico Oficial del Estado, en el cual se adoptaba oficialmente el nuevo emblema guerrerense, surgido del concurso convocado. El nuevo escudo contempla en el centro la imagen de cuerpo entero del general Vicente Guerrero, sosteniendo con la mano derecha la bandera nacional y con la izquierda sujeta el machete suriano.





En la parte superior del escudo se inscribe la frase pronunciada por el libertador: MI PATRIA ES PRIMERO. En el centro de la frase se presenta una cabeza de caballero tigre, empuñando con la mano derecha una lanza en plan de lucha; y, en la parte inferior del escudo, se cruzan dos ramas como guirnaldas.


Posteriormente, en el régimen del licenciado Alejandro Gómez Maganda (1951–1954), y en razón del reciente descubrimiento en Ixcateopan de la tumba con los restos del emperador Cuauhtémoc por la antropóloga Eulalia Guzmán, el Congreso del Estado decretó adoptar nuevamente el anterior escudo del caballero tigre, considerando que ese diseño respondía con más fidelidad a la idiosincrasia del pueblo guerrerense. Lo anterior se hizo valer en el Decreto 41 fechado el 20 de diciembre de 1951; y publicado en el Periódico Oficial número 1, de fecha 2 de enero de 1952. La simbología en figuras y colores es la siguiente:


La parte superior del escudo está formada por un penacho de once plumas de colores. La diadema amarilla tiene una franja de color rojo que simboliza el poder.

Una caña o ácatl remata en la punta de una flecha sostenida por un arco. El fondo azul representa el cielo y el agua. El guerrero tigre sostiene en su mano derecha una macana en posición horizontal y en la izquierda una rodela o escudo con grecas de color rojo, verde, violeta y amarillo.


En la parte inferior de la rodela se observan nueve plumas colocadas en forma de abanico. En las manchas de la piel del guerrero tigre figuran las estrellas del cielo, en representación de Tezcatlipoca, Señor de la Noche. El escudo es un símbolo náhuatl y significa "capa del señor con poder".


Cabe señalar que actualmente, con el afán de estilizar las figuras de nuestro escudo, algunas personas que han tenido la oportunidad de intervenir en su manejo lo han deformado, por esa razón, indebidamente lo encontramos en diferentes diseños.

¡Hasta la Próxima..!

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domingo, 6 de noviembre de 2011

HIGINO PELÁEZ RAMOS

Higinio Peláez (1932-2011)


JAIME LÓPEZ JIMENEZ


Higinio Peláez Ramos nació el 7 de enero de 1932, en Cacahuatepec, Oaxaca; siendo sus padres José Peláez Valverde, de Huajintepec, Guerrero y Herminia Ramos Salazar, de Camotinchán, Oax. Sin embargo, a su papá no le gustó el nombre que le correspondía de acuerdo al calendario (Luciano), y lo registró el 11 del mismo mes con el nombre de Higinio. Tuvo 5 hermanos: Elías, Eliel, Rodolfina, Rosa María y Herminia que al nacer falleció su señora madre.

Contrajo matrimonio por lo civil el 11 de enero de 1970 con Fidela Vera; y en presencia de sus hijos mayores, siendo en total siete: Eva, Eliel, Herminia, Higinio, Rodolfina, Fidela e Iraní.

Higinio fue autodidacta, pues solamente algunos meses fue al grupo de párvulos en la Escuela Primaria “Rodolfo Ramos Añorve”, en Huajintepec, Gro. Su infancia como todos los niños del pueblo y de su tiempo, fue ayudar a su señor padre en un taller de reparación de armas y utensilios domésticos; los quehaceres propios de la casa y las actividades agropecuarias.

Los fines de semana la casa de los Peláez Vera era una verdadera “peña de bohemios”, donde llegaban familiares y amigos con sus respectivos y variados instrumentos musicales, improvisando una verdadera orquesta; así como tríos, dúos o la participación de solistas. Independiente de quienes no tocaban ni cantaban pero iban a presenciar “la tocada”.

Al respecto, Higinio en algún lugar expresó: “El tiempo pasa, y a mi todo me parece color de rosa; y entre todo esto, yo pienso que el mundo es un nido de alegría; los domingos, si no salimos, llegan los amigos con sus instrumentos musicales y cantan, cuentan cuentos, declaman o platican cosas que a mí me embelesan..”

Por otro lado, una persona de Cacahuatepec Jesús Zaragoza, proyecta la construcción de un pequeño hotel en ese lugar, contratando a un joven albañil de Ometepec, que es nada menos que Vidal Ramírez, que con el tiempo se convirtiera en otro ícono de la chilena en la Costa Chica. Higinio aunque todavía pequeño, ahí comienza la amistad y entendimiento de la vida bohemia con Vidal, hasta que la muerte los separa.

Vidal, un poco antes en Azoyú, Guerrero, ya había construido la casa del señor Melquiades Bautista Pliego, otro destacado personaje en el arte musical. Construcción que ahora es la casa paterna de la familia Bautista Vargas.

Por fin y por albures de destino la familia Peláez Ramos tiene que salir del pueblo para irse un tiempo a Ometepec, después a Huajintepec, Lo de Soto, Mártires de Tacubaya, Oaxaca; y finalmente al puerto de Acapulco. Después, regresan nuevamente a la costa, Higinio se establece en Putla, Oax; posteriormente en Pinotepa donde se conoce con Fidela Vera su esposa; se trasladan a Ciudad Alemán, Veracruz. En 1957 se dirigen a la ciudad de México donde él trabaja como ebanista, instalándose en calle de Centeno No. 111, Col. Granjas México; y allá en la capital comparte con Juvencio Vargas y Ramón Álvarez Brito. En 1960, regresan nuevamente a Acapulco, donde un primo les da alojamiento en su domicilio: calle de la Noria No. 18 Int. 6.

Aquí en el puerto en la estación radiofónica XEKJ, había un programa de aficionados, y a Higinio se le ocurre formar un dúo con sus hijas Eva y Herminia, llamándolas “Las Costeñitas”. Fue todo un éxito las presentaciones de estas pequeñas, que las empezaron a invitar para integrarse a caravanas de actores profesionales, dentro y fuera de Acapulco. Tuvieron la oportunidad y privilegio de grabar discos de larga duración y sencillos en la disquera Musart, entre otras.

El 10 de julio de 1962 y en una fiesta de cumpleaños, Higinio lleva al evento a “Las Costeñitas”, con la sorpresa que ahí conoce a Álvaro Carrillo y vuelve a encontrar a Vidal Ramírez. A partir de este encuentro Higinio y sus amigos organizan el “Club del Impulso Artístico Ángel Montañés”, al que aparte de Álvaro y Vidal, se agregan bohemios como Faustino Polanco, Dimas López, Tomás Organista y Humberto Piza.

Por la necesidad de estar constantemente en las compañías grabadoras en la ciudad de México, a la familia Peláez Vera se le hace muy necesario irse nuevamente a vivir a la capital, partiendo el 18 de agosto de 1971.

Ya en México, se incorporan a los programas de Canal 13 en: “Sábados con Saldaña”, donde duran más de 3 años. Higinio graba en 1975 una de sus mejores canciones: “Rosas y Azahares”, que le interpretan Antonio Aguilar, Los Doneños y Los Gavilanes del Norte. Y para cerrar con broche de oro, Higinio logra la grabación del grupo “Los Multisónicos de Juan Morales” y el dúo “Los Andariegos” (Higinio y Fide), de donde surge “Fandango Costeño”, haciendo un total de cinco LP.

Entre este ir y venir, Higinio se hizo compadre de pila tanto de Vidal como Indalecio Ramírez, quienes llevaron a bautizar a las pequeñas Fidela y Rodolfina respectivamente; y Chicho Estrada le bautizó a Iraní.

Ahora bien, como en la vida todo lo que empieza termina, Higinio Peláez Ramos deja de existir el 2 de noviembre del 2011 a consecuencia de un mal cardiaco, en un sanatorio de la ciudad de México. Con su partida, Costa Chica pierde un emblema más de nuestra música regional.

¡Hasta la Próxima..!
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jailo38@yahoo.com.mx


jueves, 27 de octubre de 2011

OFRENDA DEL DÍA DE MUERTOS




La tradicional ofrenda de muertos tiene sus orígenes en los antiguos altares precolombinos, los cuales dedicaban a sus deidades y cuya temporalidad variaba de acuerdo a las fechas en las que se les festejaba.

De acuerdo al calendario prehispánico, cada dios patrocinaba un espacio de tiempo determinado. Así, las ofrendas pertenecientes al Mictlantecuchtli, señor de los muertos, coincidían con el mes de noviembre en el calendario gregoriano. Los españoles, en su misión por institucionalizar el cristianismo en tierras mesoamericanas, decidieron empatar ambas visiones, engendrando un sincretismo muy complejo, que dio vida a algunas fiestas como las del Día de Muertos. La concepción de los antiguos mexicanos sobre las almas que nunca se van del todo y que conviven con los vivos, se emparejó con una concepción muy similar a la de los europeos, la cual heredaron los egipcios y los chinos. Es por esta mezcla cultural que hoy no se puede imaginar la cruz cristiana en una ofrenda sin la foto del difunto y unas flores de
cempasúchitl
Según la tradición, el altar comienza a montarse desde el 30 o 31 de octubre y permanece hasta el 2 o 3 de noviembre (dependiendo la región de México). Se dice que el 31 de octubre llegan las almas de los niños y se van al medio día del 1 de noviembre, justo cuando llegan las de los adultos para disfrutar de los ofrecimientos levantados en su memoria y retirarse al siguiente día.
Te presentamos los elementos que debes tomar en cuenta para instalar tu propia ofrenda y dedicársela a aquellos difuntos que tanto quieres.

NIVELES:

En muchos lugares de México se acostumbra levantar ofrendas de siete, tres o dos niveles, cada uno con un significado diferente. Se dice que éstos dependen del número de ofrendas que se le han dedicado al occiso. Otras versiones afirman que cada nivel simboliza algo distinto; por ejemplo, el primero (en algunos casos un primer escalón y en otros el piso) lleva elementos referentes a la tierra como frutos o un petate, mientras que en el último se coloca el retrato del difunto para simbolizar el lugar donde se encuentra: el cielo. Los niveles se pueden realizar con cajas resistentes, mesas, tablas, entre otros materiales.

ELEMENTOS QUE NO PUEDEN FALTAR EN TU OFRENDA:

Flor de cempasúchil: o “flor de los mil pétalos” es probablemente el principal elemento. Su lugar en los altares se debe a su florecimiento después de la temporada de lluvias. Sus pétalos son utilizados para trazar caminos que dirigen a las almas de la entrada del hogar a la ofrenda, además de colocarse en floreros y arcos.

Arcos: representa la puerta que da la bienvenida a los fieles difuntos. Por la ubicación actual de las ofrendas dentro de los hogares, hoy en día es raro ver una con un gran arco elaborado de flor de cempasúchil. En diversas regiones del país los elaboran con carrizos de bambú atados con lazos.
Calaveritas de azúcar: aunque en un inicio eran de amaranto (pues el azúcar no existía como tal entre los mesoamericanos), estas figurillas dulces evolucionaron como una representación de los difuntos a quienes se dedica la ofrenda, es por esto que se les agrega su nombre en la frente.

Pan de muerto: otro de los elementos infaltables en las ofrendas. Puedes comprarlo o elaborarlo tú mismo.

Agua: se colocan vasos con agua para la sed de las almas viajeras y como representación de uno de los cuatro elementos.

Retrato del difunto: su nombre lo dice todo. Generalmente se coloca en el nivel superior de la ofrenda.

Incienso o copal: otra representación del aire y guía olfativa para los fieles difuntos que nos visitan.

Color morado: si la ofrenda de muertos en sí ya es colorida, no debe faltar este color. tradicional del luto.

Veladoras: en representación del fuego, una por cada difunto para iluminar su camino a casa.

Platillos y bebidas preferidas del difunto: lo dice todo.

Dulces mexicanos: para las almas de los más pequeños.

Frutos: principalmente la caña es uno de los frutos presentes en las ofrendas ya que en varias regiones de México representa los huesos.¿Nos faltó otro elemento? Si bien éstos son los básicos que identifican a una bella ofrenda, cada quien le agrega un toque personal. Y tú… ¿qué le agregarías a tu ofrenda?


Por: Guillermo M. Motolinía

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FUENTE: México Desconocido

jueves, 22 de septiembre de 2011

Fue presentado el libro "Acatepec: El Cerro de los Carrizos"



Ometepec, Guerrero. Septiembre del 2011.- En la tarde del sábado 17 del presente, dentro de un emotivo programa literario musical, el poblado de Acatepec, en este municipio se llenó de júbilo al presentar el libro “Acatepec: El Cerro de los Carrizos”, cuyo autor es el joven abogado Luis Gómez Rodríguez originario de ese mismo lugar.

La presentación fue hecha en las instalaciones de la Cancha Pública Municipal, por el licenciado Emilio Ruiz Hesiquio y quien esto escribe, con la asistencia de autoridades municipales, educativas, culturales y el pueblo en general.

Este libro, es una aportación cultural que tiene por objeto rescatar, conservar y difundir los antecedentes históricos, monográficos, costumbres y tradiciones de la población de Acatepec, Guerrero.

Su autor, no escatimó esfuerzos para realizar una extensa investigación del pueblo de sus mayores, escudriñando archivos oficiales, libros de diversos autores, páginas de Internet, entrevistas a funcionarios y a diversas personas, para lograr su propósito: dar a sus conciudadanos la oportunidad de tener entre sus manos la crónica del desenvolvimiento social, político, económico y cultural de su natal Acatepec.

Se debe manifestar que, este no es un libro para académicos, lingüistas o gramáticos, sino que fue concebido para nuestro pueblo: jóvenes, amas de casa, estudiantes, padres de familia y toda persona que le guste investigar y sentirse orgullosa de sus ancestros, y para recordar que en su pueblo natal ocurrieron hechos dignos de aparecer en la historia de la patria.

Esperemos que esta investigación, contribuya a crear en la gente de la Costa Chica un amor a su tierra; y que, al mismo tiempo, sea un estímulo para que las futuras generaciones se preocupen por su pasado histórico y cultural, y sirva, como una inducción para nuevos estudios e investigaciones. Mi reconocimiento, por la elaboración de este trabajo con entrega, pasión y verdad.

El libro “Acatepec: El Cerro de los Carrizos”, es una aportación a la cultura guerrerense que con profunda satisfacción, llevan a su feliz realización el Consejo Nacional de la Cultura y el autor Luis Gómez Rodríguez, sobre el ayer, hoy y el mañana del valioso bagaje cultural de este pueblo generoso, heredero de épicas conquistas; obra que sin duda alguna era necesaria y urgente su presencia en los anales culturales de Acatepec, de Guerrero y de México.

En esta obra, su autor nos lleva de la mano hacia tiempos lejanos cuando los ayacaxtecas, amuzgos o tlapanecos, fundaron la población de Acatepec, su participación en los movimientos de independencia, y la revolución zapatista. También la mención de sus actuales logros por establecer instituciones educativas, sanitarias, agua potable, construcciones de calles y del servicio social en general.

El autor nos guía por el sendero del terruño mostrándonos el ropaje del paisaje, de sus pueblos, de sus colinas, de sus montañas, de sus ríos y de sus cañadas por donde ambulan seres de una fauna exuberante y se admiran millares de aves que entonan con la emotividad del costeño.

Él va desnudando a su paso con verdadero realismo en las páginas del libro, todo lo que encuentra en el pasado y hace entrega, con todo cariño, este legado a la juventud y a la niñez de nuestro pueblo para que ilumine a las futuras generaciones.

Así también caminamos por los alrededores de Acatepec, observando desde su lomerío y sus alrededores, otros pueblos vecinos, sus paisajes; y escuchar la risa vocinglera de sus pájaros cantores como los canarios, cardenales, ruiseñores, primaveras, chirlos, calandrias, gorriones, jilgueros o cenzontles que aquí conviven. El autor nos invita a cortar todo tipo de frutales como: icacos, nanches, ciruelas, pomarrosas, anonas, ilamas, guanábanas y guayabas entre otras tantas frutas que se mencionan en el libro.

Ahora bien, son muy pocos los autores de libros en nuestro municipio; y en el Estado de Guerrero, son escasos; por ello, es doblemente satisfactorio que en el poblado de Acatepec, surja la presencia de un nuevo valor dentro de la literatura guerrerense, y por qué no, en la literatura nacional: Luis Gómez Rodríguez.

Se espera pues, que con esta obra, se pueda vivir el presente; rescatar el pasado y preparar la visión del futuro, de esta generosa población: Acatepec.

Me permito concluir con el fragmento de una bella poesía de nuestro poeta costumbrista Juan García Jiménez: “Callecita de mi Tierra”


“Callecita de mi barrio,
¡callecita de mi tierra!,
¡siempre llena de silencio!,
¡siempre llena de tristeza!:
¡como llora mi pobre alma
cada vez que te ricuerda!”

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ
jailo38@yahoo.com.mx

sábado, 13 de agosto de 2011

Conaculta: Por la Literatura en Lenguas Indígenas

LITERATURA en lenguas indígenas. (Foto Conaculta)

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebró el pasado 9 de agosto, Miriam Morales, directora de Culturas Populares e Indígenas del Conaculta, afirmó que en el terreno de la literatura creada a partir de la riqueza lingüística de México se trabaja con expresiones que, en contra de todas las creencias, no están en peligro de extinción sino por el contrario gozan de enorme vitalidad en el México contemporáneo.

“De acuerdo con lo que ha sido la disolución de las comunidades indígenas por cuestiones socioeconómicas en los últimos 30 años de manera acelerada y también en los siglos anteriores, el panorama de la literatura en lenguas indígenas se ve bastante bien. El trabajo del Conaculta es justamente que a través de esas lenguas, respetando sus formas tradicionales, se continúe haciendo arte”, sostuvo.

Un punto importante, mencionó, es que no necesariamente las formas estéticas tradicionales de las lenguas originarias tienen que ver con los rangos que existen en la literatura occidental.

“Por ejemplo, es bastante indiscernible en una lengua originaria distinguir lo que es poesía de lo que es prosa, lo que es canto de lo que es escrito, sobre todo porque en estas comunidades la forma de transmisión de conocimiento y de belleza estética ha sido desde tiempos ancestrales la oralidad”, dijo.

Miriam Morales dijo que cuando se habla de indígenas normalmente se genera un remanente del siglo XIX y su muy perniciosa idea del progreso, dando a entender que las comunidades y sus costumbres y su manera de vivir, eran una especie de lastre que tenían que arrastrar las jóvenes repúblicas en América Latina.

“En México, de manera más clara que en otros países latinoamericanos, las comunidades indígenas están a la vanguardia en términos de formas de vida, en propuestas creativas y en todos los campos que se pueden abordar, pero además están haciendo una importante propuesta en términos de solución y reconciliación de los problemas del presente”.

Morales destacó la reciente presentación del libro “Danzas de la noche”, de Isaac Esaú Carrillo Can, autor ganador del Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas 2010.

“Este premio, alcanzado durante la gestión de Consuelo Sáizar al frente del Conaculta, ha tenido una gran resonancia nacional. Las dos últimas entregas del premio Nezahualcóyotl se han realizado en el Palacio de Bellas Artes, junto con una pléyade de creadores.

“Nuestra intención es trabajar la convocatoria 2012 de este reconocimiento de manera conjunta con la cancillería, para extenderla a los hablantes de una lengua mexicana que estén viviendo en los Estados Unidos”, añadió.

Otra de las iniciativas que mencionó la funcionaria es el envío de diversos tomos de la colección Lenguas de México, consistente en relatos tradicionales de diversas lenguas, a las diferentes salas de lectura del país.

“Lo que se busca es el ejercicio de una lengua, es decir, los grandes escritores normalmente se desarrollan en un ambiente donde hay muchísimos escritores de una misma lengua. Para que exista Borges, necesitamos muchísima escritura en español, para que una sea genial”, anotó.

Para este propósito, dijo, también ayuda la presencia de las radios comunitarias así como manifestaciones rituales, festivas, gastronómicas de los pueblos originarios, mencionando que en este momento el país tiene una franja muy destacada de intelectuales indígenas.

“El Conaculta tiene que trabajar con realidades y poner el piso para que las manifestaciones culturales de los creadores mexicanos indígenas y no indígenas se desarrollen. Por lo que he visto de la creación indígena en todos los campos tendría una visión más optimista con respecto al futuro”, concluyó Miriam Morales.

Fuente: Notimex

miércoles, 3 de agosto de 2011

DANZA DE LOS DIABLOS EN LA GUELAGUETZA


“LA CHANECA”, mujer del Diablo Mayor, en Collantes, Oax.


FÉLIX TOMÁS VELASCO

Pinotepa Nacional, Oax. Agosto 2011.- Por primera ocasión se presentó en la Guelaguetza, la centenaria y tronante danza negra de Los Diablos, originaria de Collantes, agencia municipal de esta ciudad costeña; asistiendo también por vez primera las representaciones de las tres etnias que integran este municipio: indígena mixtecos, afromestizos y mestizos, informó el director de la Casa de la Cultura local, Pedro Baños Alarcón.

“Muchos años solo han asistido al Lunes del Cerro los bailadores mestizos o blancos de los conocidos sones y chilenas, pero hoy el alcalde Carlos Sarabia Camacho (de la etnia afromestiza), quiso que se presentaran en el máximo foro internacional del folclor –la Guelaguetza oaxaqueña-, los tres grupos raciales que existen aquí desde hace más de 500 años: los indígenas mixtecos que ya estaban aquí cuando llegaron a dominar los españoles, mismos que trajeron de esclavos a los negros desde África; o sea, tres continentes se conjuntan aquí”, explicó Baños Alarcón.


Suavidad indígena

El cuadro indígena va por segunda vez y presentará sus sones o una muestra de su “Fandango Indígena”, en lo que significa un baile un poco tranquilo, parsimonioso, como es el carácter, en lo general, del mixteco indígena. Aquí se observará a la mujer indígena moverse cadenciosamente como una palmera con el viento, y al hombre, como el gallo cortejando a su hembra, se explicó. El baile indígena –también centenario-, es acompañado por la música de un violín, una guitarra y el sonido de la boca de un cántaro.

Fogosidad negra

Al integrarse el negro (así les gusta llamarse aquí, no “Afro”) a esta región costeña, ya practicaban la danza de “Los Diablos” desde hace 300 años, según explica en su libro el autor collanteño Leoncio Alejandro Rojas Sánchez. Años más tarde, o sea, hace unos 200 años, empezaron a practicar un baile que dejaron unos chilenos, cuyo barco naufragó en el puerto Minizo, muy cercano a Collantes; ese baile lo ejecutaban sobre una “artesa” o canoa invertida y por eso se llama artesa, que después fue la chilena.

En el caso de la danza de los Diablos, es un baile zapateado muy fuerte, impetuoso y en el cual se representan a los trabajadores (vaqueros) de las grandes haciendas agrícolas (algodón u oro blanco en aquellos tiempos) y enormes ranchos ganaderos de los españoles; consta de 24 bailadores, además de otros dos que los “dirigen” y, que son el “patrón” o Diablo Mayor y su esposa, la “Chaneca” o “Minga”, un hombre vestido de mujer, señala Rojas Sánchez.


Los instrumentos que usan son: la “tigrera” o bote del diablo, una flauta o armónica y una “Charrasca” o quijada de burro. Su vestuario: traje parecido a las “chaparreras” de los vaqueros; cuernos de venado y las máscaras y barbas, semejando a como pintan a los demonios. Todo esto era tal vez, para llevarles la “contra” a sus patrones o dominadores españoles, que adoraban a los “santos”.


Y las chilenas mestizas –que se bailan con una orquesta costeña-, es la mezcla de la cadencia indígena y la impetuosidad de la etnia negra, según la pieza que se interprete, desde una chilena como “Pinotepa”, algo suave, hasta un son costeño como el “Chandé”, por ejemplo.


“Somos –señaló Baños Alarcón- un municipio multiétnico y, por ello, en esta ocasión llevamos a la Guelaguetza a esos tres grupos representativos, por primera vez; en vista también, de que Pinotepa ya es una mezcla, 500 años después de la Conquista española, de esas tres etnias: negros, indígenas y mestizos, sin importar el orden, todos somos Pinotepa, remarcó.


El lunes 1 de agosto, Pinotepa cierra dos momentos de la Guelaguetza: la Octava del Lunes del Cerro, siendo el último en actuar por la tarde (los últimos son los mejores) y, por lo tanto, también cierra esta hermosa fiesta folklórica, en su aspecto global.


Así termina la Guelaguetza, en la capital del Estado de Oaxaca, con un Primer Lunes el pasado 25 de julio y la octava, el lunes 1 de agosto, día que le correspondió a Pinotepa Nacional.
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Fuente: Periódico “El Faro de la Costa Chica”

miércoles, 29 de junio de 2011

LAS CHICATANAS: MANJAR AFRODISÍACO

NUESTROS antepasados, se las comían en tacos

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ


De los múltiples insectos comestibles en México, las chicatanas ocupan el primer lugar; y sirven para platillos culinarios en varios estados del sur, como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Hidalgo, Yucatán, etc. Dependiendo de la región, se cocina asada, frita, en botana, en salsa picante, en salsa de tomate, con guaje y sazonada con sal y limón. En algunos lugares, este alimento es utilizado tradicionalmente como regalo de bodas, por la creencia de que las chicatanas son un manjar afrodisíaco. La tradición culinaria de este insecto, por los pueblos mexicanos, data de antes de la conquista del imperio mexica, junto con la tradición del taco de los aztecas.

Las hormigas chicatanas son un género de las hormigas arrieras u hormigas cortadoras de hojas. La palabra chicatana, proviene del náhuatl, tzicatl: grande; y atl: hormiga. Estas se encuentran distribuidas desde Argentina hasta el sur de los Estados Unidos; desde 0 hasta 2000 metros sobre el nivel del mar y solo las vemos en el continente americano. Las chicatanas, en su comportamiento y organización, tienen mucha similitud a las abejas. Las colonias son monógamas, es decir tienen una sola reina que si se muere o la sacamos, el hormiguero se acaba; por lo tanto la reina es irremplazable.

El vuelo nupcial se da una vez que las reinas vírgenes y los zánganos están listos. Salen en nube de sus nidos, hormigueros o colonias por la noche, y regresan justo antes del amanecer. Es entonces cuando son colectadas para su uso culinario; coincidiendo este ritual con épocas lluviosas que favorecen la humedad y la friabilidad del suelo en la "zona de apareamiento"; y, ya que la reina es copulada, esta recibe hasta 130 millones de espermatozoides y puede poner o colocar entre 3 y 5 mil huevos diarios.

Después del vuelo nupcial, la reina llega al suelo y se rompe las alas con las mandíbulas o contra el suelo, los músculos de las alas le servirán como reserva alimenticia durante 4 meses; luego utiliza algún hormiguero o perfora el suelo y construye una pequeña cámara a 15 cm de la superficie, tapa la entrada y expulsa por la boca el trozo de micelio del hongo (llamado Attamyces bromatificus) que trae del nido madre en la cavidad infrabucal el cual activa o abona con sus excrementos y saliva.

Empieza a depositar dos tipos de huevos: unos que darán origen a las primeras hormigas y otros para alimentarse. Eventualmente la reina sale y cosecha material vegetal para incrementar el cultivo de hongo y su sustento; ya que inicialmente emergen pequeñas hormigas que ayudan en el cuidado del hongo y de la reina, y luego surgen las exploradoras y cortadoras que se encargan de estas y otras labores.

Las chicatanas tienen muchos enemigos naturales, solo una reina de 200 que salen al vuelo nupcial, regresa y corona un hormiguero, las demás son víctimas de pájaros, reptiles, mamíferos, insectos mayores o el depredador humano, entre otros.

Las adultas son polífagas, obtienen el 95% de su alimento de la savia de las hojas cosechadas y solo en un 5% toman como alimento el hongo. Las larvas son malófagas alimentándose solo de ese hongo.

Como es usual en las hormigas, las chicatanas están divididas en dos grupos de clases o castas: Las reproductoras que son las hormigas fértiles y aladas, machos y reinas; y al aparearse en el vuelo nupcial, donde la reina resulta preñada y puede originar una nueva colonia por sí sola, de la que será mientras viva la única madre. Y están las obreras (hembras infértiles) que exhiben un alto grado de polimorfismo, hasta con cinco castas presentes en una colonia normal. Desde las más pequeñas o jardineras hasta las más grandes y cabezonas o soldados.

La reina vive normalmente 14 años pero algunas llegan hasta los 20, la obrera soldado vive 2 años, las cargadoras, cortadoras, jardineras, nodrizas, etc. viven 6 meses y los zánganos copuladores hasta 4 meses.

¡Hasta la próxima..!
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jailo38@yahoo.com.mx

FUENTES:
http://www.es.wikipedia.com
http://www.owar.bitacoras.com