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jueves, 27 de octubre de 2011

OFRENDA DEL DÍA DE MUERTOS




La tradicional ofrenda de muertos tiene sus orígenes en los antiguos altares precolombinos, los cuales dedicaban a sus deidades y cuya temporalidad variaba de acuerdo a las fechas en las que se les festejaba.

De acuerdo al calendario prehispánico, cada dios patrocinaba un espacio de tiempo determinado. Así, las ofrendas pertenecientes al Mictlantecuchtli, señor de los muertos, coincidían con el mes de noviembre en el calendario gregoriano. Los españoles, en su misión por institucionalizar el cristianismo en tierras mesoamericanas, decidieron empatar ambas visiones, engendrando un sincretismo muy complejo, que dio vida a algunas fiestas como las del Día de Muertos. La concepción de los antiguos mexicanos sobre las almas que nunca se van del todo y que conviven con los vivos, se emparejó con una concepción muy similar a la de los europeos, la cual heredaron los egipcios y los chinos. Es por esta mezcla cultural que hoy no se puede imaginar la cruz cristiana en una ofrenda sin la foto del difunto y unas flores de
cempasúchitl
Según la tradición, el altar comienza a montarse desde el 30 o 31 de octubre y permanece hasta el 2 o 3 de noviembre (dependiendo la región de México). Se dice que el 31 de octubre llegan las almas de los niños y se van al medio día del 1 de noviembre, justo cuando llegan las de los adultos para disfrutar de los ofrecimientos levantados en su memoria y retirarse al siguiente día.
Te presentamos los elementos que debes tomar en cuenta para instalar tu propia ofrenda y dedicársela a aquellos difuntos que tanto quieres.

NIVELES:

En muchos lugares de México se acostumbra levantar ofrendas de siete, tres o dos niveles, cada uno con un significado diferente. Se dice que éstos dependen del número de ofrendas que se le han dedicado al occiso. Otras versiones afirman que cada nivel simboliza algo distinto; por ejemplo, el primero (en algunos casos un primer escalón y en otros el piso) lleva elementos referentes a la tierra como frutos o un petate, mientras que en el último se coloca el retrato del difunto para simbolizar el lugar donde se encuentra: el cielo. Los niveles se pueden realizar con cajas resistentes, mesas, tablas, entre otros materiales.

ELEMENTOS QUE NO PUEDEN FALTAR EN TU OFRENDA:

Flor de cempasúchil: o “flor de los mil pétalos” es probablemente el principal elemento. Su lugar en los altares se debe a su florecimiento después de la temporada de lluvias. Sus pétalos son utilizados para trazar caminos que dirigen a las almas de la entrada del hogar a la ofrenda, además de colocarse en floreros y arcos.

Arcos: representa la puerta que da la bienvenida a los fieles difuntos. Por la ubicación actual de las ofrendas dentro de los hogares, hoy en día es raro ver una con un gran arco elaborado de flor de cempasúchil. En diversas regiones del país los elaboran con carrizos de bambú atados con lazos.
Calaveritas de azúcar: aunque en un inicio eran de amaranto (pues el azúcar no existía como tal entre los mesoamericanos), estas figurillas dulces evolucionaron como una representación de los difuntos a quienes se dedica la ofrenda, es por esto que se les agrega su nombre en la frente.

Pan de muerto: otro de los elementos infaltables en las ofrendas. Puedes comprarlo o elaborarlo tú mismo.

Agua: se colocan vasos con agua para la sed de las almas viajeras y como representación de uno de los cuatro elementos.

Retrato del difunto: su nombre lo dice todo. Generalmente se coloca en el nivel superior de la ofrenda.

Incienso o copal: otra representación del aire y guía olfativa para los fieles difuntos que nos visitan.

Color morado: si la ofrenda de muertos en sí ya es colorida, no debe faltar este color. tradicional del luto.

Veladoras: en representación del fuego, una por cada difunto para iluminar su camino a casa.

Platillos y bebidas preferidas del difunto: lo dice todo.

Dulces mexicanos: para las almas de los más pequeños.

Frutos: principalmente la caña es uno de los frutos presentes en las ofrendas ya que en varias regiones de México representa los huesos.¿Nos faltó otro elemento? Si bien éstos son los básicos que identifican a una bella ofrenda, cada quien le agrega un toque personal. Y tú… ¿qué le agregarías a tu ofrenda?


Por: Guillermo M. Motolinía

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FUENTE: México Desconocido

miércoles, 3 de agosto de 2011

DANZA DE LOS DIABLOS EN LA GUELAGUETZA


“LA CHANECA”, mujer del Diablo Mayor, en Collantes, Oax.


FÉLIX TOMÁS VELASCO

Pinotepa Nacional, Oax. Agosto 2011.- Por primera ocasión se presentó en la Guelaguetza, la centenaria y tronante danza negra de Los Diablos, originaria de Collantes, agencia municipal de esta ciudad costeña; asistiendo también por vez primera las representaciones de las tres etnias que integran este municipio: indígena mixtecos, afromestizos y mestizos, informó el director de la Casa de la Cultura local, Pedro Baños Alarcón.

“Muchos años solo han asistido al Lunes del Cerro los bailadores mestizos o blancos de los conocidos sones y chilenas, pero hoy el alcalde Carlos Sarabia Camacho (de la etnia afromestiza), quiso que se presentaran en el máximo foro internacional del folclor –la Guelaguetza oaxaqueña-, los tres grupos raciales que existen aquí desde hace más de 500 años: los indígenas mixtecos que ya estaban aquí cuando llegaron a dominar los españoles, mismos que trajeron de esclavos a los negros desde África; o sea, tres continentes se conjuntan aquí”, explicó Baños Alarcón.


Suavidad indígena

El cuadro indígena va por segunda vez y presentará sus sones o una muestra de su “Fandango Indígena”, en lo que significa un baile un poco tranquilo, parsimonioso, como es el carácter, en lo general, del mixteco indígena. Aquí se observará a la mujer indígena moverse cadenciosamente como una palmera con el viento, y al hombre, como el gallo cortejando a su hembra, se explicó. El baile indígena –también centenario-, es acompañado por la música de un violín, una guitarra y el sonido de la boca de un cántaro.

Fogosidad negra

Al integrarse el negro (así les gusta llamarse aquí, no “Afro”) a esta región costeña, ya practicaban la danza de “Los Diablos” desde hace 300 años, según explica en su libro el autor collanteño Leoncio Alejandro Rojas Sánchez. Años más tarde, o sea, hace unos 200 años, empezaron a practicar un baile que dejaron unos chilenos, cuyo barco naufragó en el puerto Minizo, muy cercano a Collantes; ese baile lo ejecutaban sobre una “artesa” o canoa invertida y por eso se llama artesa, que después fue la chilena.

En el caso de la danza de los Diablos, es un baile zapateado muy fuerte, impetuoso y en el cual se representan a los trabajadores (vaqueros) de las grandes haciendas agrícolas (algodón u oro blanco en aquellos tiempos) y enormes ranchos ganaderos de los españoles; consta de 24 bailadores, además de otros dos que los “dirigen” y, que son el “patrón” o Diablo Mayor y su esposa, la “Chaneca” o “Minga”, un hombre vestido de mujer, señala Rojas Sánchez.


Los instrumentos que usan son: la “tigrera” o bote del diablo, una flauta o armónica y una “Charrasca” o quijada de burro. Su vestuario: traje parecido a las “chaparreras” de los vaqueros; cuernos de venado y las máscaras y barbas, semejando a como pintan a los demonios. Todo esto era tal vez, para llevarles la “contra” a sus patrones o dominadores españoles, que adoraban a los “santos”.


Y las chilenas mestizas –que se bailan con una orquesta costeña-, es la mezcla de la cadencia indígena y la impetuosidad de la etnia negra, según la pieza que se interprete, desde una chilena como “Pinotepa”, algo suave, hasta un son costeño como el “Chandé”, por ejemplo.


“Somos –señaló Baños Alarcón- un municipio multiétnico y, por ello, en esta ocasión llevamos a la Guelaguetza a esos tres grupos representativos, por primera vez; en vista también, de que Pinotepa ya es una mezcla, 500 años después de la Conquista española, de esas tres etnias: negros, indígenas y mestizos, sin importar el orden, todos somos Pinotepa, remarcó.


El lunes 1 de agosto, Pinotepa cierra dos momentos de la Guelaguetza: la Octava del Lunes del Cerro, siendo el último en actuar por la tarde (los últimos son los mejores) y, por lo tanto, también cierra esta hermosa fiesta folklórica, en su aspecto global.


Así termina la Guelaguetza, en la capital del Estado de Oaxaca, con un Primer Lunes el pasado 25 de julio y la octava, el lunes 1 de agosto, día que le correspondió a Pinotepa Nacional.
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Fuente: Periódico “El Faro de la Costa Chica”

lunes, 31 de enero de 2011

LA DANZA DE LOS DIABLOS

LA MINGA o Vieja del Bote, uno de los
principales personajes en la danza.

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

Esta danza proviene de la época Colonial, cuando los hacendados españoles en las costas emplearon la mano de obra de los esclavos negros, para sustituir a nuestros aborígenes que no soportaban las jornadas laborales a que eran sometidos.

Por el trato injusto y la excesiva carga de trabajo a que eran obligados también los trabajadores negros, tuvieron que huir a lugares inhóspitos y escondidos, donde de alguna manera alcanzaron su libertad, conociéndoseles como cimarrones. A los sitios de refugio se les llamó: palenques, quilombos o cumbés.

Estos grupos de fugitivos, tuvieron la oportunidad de conservar las costumbres, tradiciones, música, danza y religión, como elementos de identidad con sus raíces africanas; pues la mayoría de los esclavos se asimilaron a la forma de vida de sus amos, perdiendo casi todos los elementos culturales de sus ancestros.
En el terreno de la música, la danza y la religión, es donde la presencia africana se denota con mayor facilidad. Su ritmo musical es utilizado lo mismo para la liturgia que para el placer del baile religioso o profano, para sus cantos o danzas, colonizando culturalmente a toda América, engendrando nuevas formas artísticas en estos campos. Todos estos ritmos y danzas, tuvieron su origen en los palenques o los campos de trabajo, de donde pasaron a las zonas urbanas.

Ahora bien, la Danza de los Diablos es un ritual dedicado al Dios Negro Ruja, a quien honraban y pedían ayuda para liberarse de sus duras condiciones de trabajo, es por eso que al inicio de la danza se le invoca con respeto y reverencia. Además, en el transcurso de la danza, con mucha frecuencia pronuncian en coro la palabra ¡Urra!; que también es un Dios benevolente y protector de los negros y lo utilizan como una especie de mantra.

Actualmente el concepto de adoración al Dios Ruja se ha sustituido por la veneración de los muertos, por lo cual se baila únicamente en Todos los Santos, los días 1 y 2 de noviembre; y se acostumbra que los danzantes recorren las casas donde hay altares de muertos y en donde se baila, se come y se consumen licores.

Como símbolo o encarnación de los muertos que durante estos días se hacen presentes, los negros, y mestizos disfrazados de diablos se aparecen en el camposanto desde el 31 de octubre.

La danza se interpreta por un grupo de 24 danzantes en dos columnas y todos son masculinos. Hay un Diablo Mayor o El Viejo y su mujer La Minga o La Vieja, madre de los diablos. Ella baila con El Viejo, sus hijos los diablos o con gente del público, con quienes es provocativa y coqueta. Hay comunidades donde agregan algunos personajes a esta danza, como Lucifer, La muerte y el Tiempo, con máscaras y atuendos apropiados a su papel representativo.

Los diablos se visten con prendas maltratadas, viejas y rotas, en su mayoría de color negro con flecos en los bordes. Usan paliacates rojos en una mano, la cintura el cuello o en la cabeza.

Todos llevan una máscara de madera o cartón con una cornamenta de venado, pelo y barba de crin de caballo. El Diablo Mayor utiliza chaparreras, su atuendo es más elegante que los demás y él se encarga de hacer rugir el bote; y La Minga usa ropa amplia de colores chillantes, blusa, falda y rebozo. Por regla general representa a una negra alta y robusta. A ella por regla general, le toca utilizar la Charrasca.

Los instrumentos son una flauta, (harmónica); una charrasca, (quijada de burro o de caballo) y un bote o tigrera, especie de pequeño tambor a cuyo cuero se conecta una vara que, untada con cera de Campeche, al restregarse con la mano produce un sonido como el rugido de los tigres. Antiguamente, este bote lo utilizaban los cazadores de tigres, para atraer a sus presas. Así, Los Diablos, acompañados de sus tres músicos de flauta, charrasca y bote, recorren las calles principales de sus pueblos.

Sin embargo, en algunas poblaciones grandes o cabeceras municipales, en lugar de flautas se contrata a la música de viento que da más volumen y ánimo con el tañido del metal de sus instrumentos; y, además, ofrecen un amplio repertorio de sones para la interpretación de los danzantes y el deleite de los asistentes. Estos sones son: El tendido, Zamora, El cruzado, El periquito, Los enanos, Segundo tendido, El jarabe, La minga, El casamiento y algunas chilenas.

Las poblaciones de la Costa Chica donde tradicionalmente se celebra esta danza, son Cuajinicuilapa y San Nicolás, Guerrero; sin descartar Collantes, y Tapextla, Oaxaca. Debiendo agregar que casi en todos los pueblos de la región hay mucha aceptación por esta tradición de origen africano, que ha penetrado hasta las poblaciones mestizas.

¡Hasta la Próxima..!
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jailo38@yahoo.com.mx

sábado, 18 de septiembre de 2010

La América y la Reina de las Fiestas Patrias

"LA AMÉRICA", emblema patrio en la Costa Chica

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ


A la caída del Imperio de Maximiliano en el siglo XIX, la influencia de la personalidad del presidente Benito Juárez provocó en México una fuerte corriente popular, que buscaba rescatar y exaltar los valores indígenas a nivel internacional. De esta manera surgieron las figuras de Netzahualcóyotl, Cuitláhuac, Moctezuma y sobre todo Cuauhtémoc, como emblemas patrios que nos dieran identidad nacional.

En ese entonces y en algunas regiones de la República Mexicana, se dio por conmemorar la Independencia Nacional, teniendo como centro de atención a la “América”, prototipo de la mujer indígena que representaba a todos los pueblos americanos conquistados por los españoles y que al final alcanzaron su libertad.

La “América” ha sido personificada por una bella dama mestiza, alta y de cuerpo sensual, de negra y larga cabellera modelo de nuestras aborígenes. Su tocado es a base de bellas plumas de pavo real o avestruz; y su atuendo diseñado a base de réplicas y figuras prehispánicas. Sus muñecas atadas por cadenas que al grito de ¡Viva la Independencia..!, esa bella dama las rompía como símbolo de nuestra anhelada libertad.

En aquellos tiempos se realizaba el desfile o paseo por las principales calles de las cabeceras municipales, hasta llegar frente al palacio, donde se desarrollaba patriótico programa en el que se hacían honores a los héroes que nos dieron patria: Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Rayón, Abasolo, Morelos y otros tantos.

En el trayecto del desfile, la “América” ha sido acompañada por tres bellas damas de la localidad que les llaman “Las garantías”, cada una luciendo en su atuendo uno de los colores de nuestra Enseña Nacional; así también la participación de la danza de Los Apaches, El Macho Mula, La Tortuga, El Toro de Petate, Los Tlaminques y el Tigre, entre otras tantas.

La “América” en esas épocas, efectuaba el paseo tradicional sentada en su trono sobre una carreta de madera, jalada por una yunta de bueyes, ya que no existían vehículos de motor; y rodeada de la algarabía de chicos y grandes, que remataba con el metálico toque de la música de viento.

En el transcurso de los años y a principios del siglo pasado, los mestizos descendientes de criollos, para no sentirse mal, buscaron la manera de incorporar a este evento la figura de la Reina como representante de la Madre Patria, y como símbolo de la unión de dos razas; llamándola Reina de las Fiesta Patria.

Es así como cada año, en toda la Costa Chica y en varias partes de la República Mexicana, se llevan a cabo los festejos de la Independencia Nacional, con la presencia de “la América” y la “Reina” de las Fiestas Patrias, con sus respectivos carros alegóricos.

¡Que viva nuestra Independencia Nacional; y que Viva México..!

¡Hasta la próxima..!
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lunes, 9 de agosto de 2010

FIESTA DE SANTIAGO APÓSTOL

Orígenes de esta Fiesta en Costa Chica


Festejos del Señor Santiago. Inicio de la cabalgata

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

En el inicio de la conquista de México y desde el año de 1522, Pedro de Alvarado ocupa y somete a los pueblos de a la actual Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, fundando la villa de San Luis sobre el pueblo de Acatlán, hoy San Luis Acatlán. Fundó también una villa de nombre Segura, sobre el pueblo de Jicayán, nombre que no tuvo arraigo y posteriormente se le denominó Jicayán de la Costa, muy cerca de Jamiltepec, Oaxaca.

Los españoles, en estas áreas colonizadas, se dedicaban a la explotación de minas de oro aprovechando los placeres y márgenes de sus amplios ríos; y cuando se agotó este mineral, cambiaron sus actividades para dedicarse a la ganadería.

En 1535, los colonos de Jicayán de la Costa se trasladan e instalan en Ometepec, buscando sus exuberantes pastizales tanto en la zona baja como en las partes altas y montañosas; y qué decir de sus veneros, arroyos y ríos; y por supuesto, la humedad de sus fértiles tierras. Le modifican el nombre por Santiago Ometepec, sin embargo a través de los años sigue llevando el nombre que le otorgaron los aztecas.

Las principales familias de españoles que se asentaron en Ometepec, fueron originarios de Asturias y Andalucía, de Apellidos Añorve, Castillo, Herrera, Guillén, Oliva, Polanco, Reguera, Sandoval, Utrilla, Valverde y Zamora entre otras. Ellos trajeron animales como el caballo de origen árabe, la vaca, cabra, gallina y el cerdo.

Ahora bien, esos españoles dentro de sus tradiciones, costumbres y fe religiosa, comenzaron a festejar a su manera, el Día de Santiago Apóstol como Santo Patrono de Ometepec, partiendo en caravana en sus briosos corceles de la iglesia principal al arroyo de Talapa. Hay que tomar en cuenta que fueron personas identificadas con el manejo, monta y arrendamiento de caballos de silla; sobre todo, aquellos caballos andaluces que ellos mismos trajeron a estas tierras recién conquistadas, como Pinotepea Nacional, Jamiltepec, Cuajinicuilapa, Azoyú, Cruz Grande, Ayutla, San Luis Acatlán y otras poblaciones más.

De lo anterior se desprende que la fiesta de Santiago Apóstol, no es de origen popular, pues no nació con los mestizos, indígenas o afromestizos; ni siquiera con los criollos, es una fiesta propia de la clase alta de la Colonia Española. Sin embargo con el tiempo, esta celebración se fue democratizando y difundiendo hasta las poblaciones más pequeñas de nuestra Costa Chica, como ahora la disfrutamos.

ORGANIZACIÓN ACTUAL DE LA FIESTA

Actualmente cada año, se nombra un comité que se encarga de la organización de los festejos, para el día 25 de julio que es el día del Santo Patrono; ese Comité de Festejos recibe y atiende a todos los visitantes tanto de la región como de Acapulco, ciudad de México, estado de Oaxaca y diversos lugares del país.

Entre otras funciones del Comité de Festejos ya citado, es dar la comida y bebida de manera gratuita a quienes asisten al acto, consistiendo el menú en tamales de guajolote o “carne cruda”, barbacoa, mole, estofado, arroz con leche y la popular “chicha”, que es un fermentado de maíz con panela o piloncillo y que también emborracha; y el convivio transcurre toda la tarde organizándose un baile popular, amenizado por los mejores conjuntos de la región y al cual asisten todos los grupos sociales.

El programa en el transcurso del día, consiste en una solemne misa para honrar al Santo Patrono, a la cual asisten “capitanes” y “capitanas”, que son parte del Comité, familiares, amistades y feligreses en general. Posteriormente se realiza una cabalgata de la iglesia o centro de la población, hasta el sitio destinado para este evento. Los lugareños salen a la calle principal para aplaudir a los participantes en el recorrido. Generalmente para culminar, en la noche se organiza un suntuoso baile que se ha hecho ya tradición en todas nuestras comunidades.

Esta fiesta es parte de las costumbres y tradiciones de todos los pueblos de la Costa Chica.

¡Hasta la Próxima..!
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lunes, 17 de mayo de 2010

DANZA LOS DOCE PARES DE FRANCIA


Carlo Magno

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

Esta danza es una reminiscencia de la Historia del Emperador Carlo Magno, llamada también El Cantar de Roldán. Es un poema épico originalmente escrito en francés y cuya traducción al castellano, se realizó en Sevilla en 1525.

Era un grupo de doce franceses de la alta nobleza, hermanos, tíos, primos y parientes del Rey, que formaban un consejo imperial y en algunas ocasiones se consideraban iguales en potestad a su Majestad, por eso el nombre de Pares.

Es una danza dramática que tradicionalmente se celebra en varias regiones de la República Mexicana y, por lo tanto, en nuestra Costa Chica. Está compuesta por veinticuatro individuos y tres mujeres. Las figuras sobresalientes de la danza por el bando cristiano son: Carlo Magno, Carlos Martel, Rolando o Roldán, Oliveros y Turpín. Del lado de los moros o sarracenos, figuran: Mahoma, el Almirante Balán, Fierabrás de Alejandría, el Rey Clarión, Salim, la bella Floripes y sus dos damas.

Se trata de un vestigio de las representaciones del teatro religioso medieval en el centro de Europa, vinculado a las Cruzadas, que los españoles introdujeron en nuestro territorio como medio para alcanzar la conquista espiritual de los aborígenes; para iniciarlos y adentrarlos en la religión católica.

Los personajes de esta danza lucen suntuosas joyas, un vestuario elegante y llamativo y penachos elaborados con plumas auténticas. El libreto tiene muchas horas de parlamento y está escrito en verso rimado, de métricas variables, con tercetos octosílabos, versos alejandrinos y las variaciones más complejas.

Esta danza recuerda las grandes epopeyas guerreras de Carlo Magno, contra los mahometanos, cuando estos pretendían invadir a Francia, después de haber dominado gran parte de España durante 777 años. Los mahometanos fueron derrotados por estos nobles franceses en las montañas de los Pirineos, acompañados por los Doce Pares.

Cierto día se presentaron ante Carlo Magno, embajadores del rey moro Marsil con un mensaje de paz y de sumisión. Los guerreros franceses aprobaron estas palabras creyéndolas de buena fe, entonces el emperador propuso a Ganelón para contestar el mensaje de Marfil. Por el camino Ganelón meditó una traición contra Roldán que comandaba a los franceses, y acordó con Marsil atacar la retaguardia del ejército de los Doce Pares.

Cuando el ejército regresaba a Francia, fueron atacados en la retaguardia por los moros, en el paso de los Pirineos. Roldán blande su regia espada, vencedora de cien batallas y derriba racimos de guerreros infieles; Oliveros descarga, furiosos golpes con su hoja de acero.

Pero los franceses van cayendo también; y su pérdida es sensible por la desproporción de ambas fuerzas. Un moro hiere a Oliveros mortalmente por la espalda, al mismo tiempo que Turpín cae atravesado por cuatro lanzas y gritaban los moros en un coro: ¡Acabemos de una vez con Roldán! Y un grupo de ellos lo hirió con todas sus armas, le mataron el caballo, le agujeraron el escudo y le destrozaron la armadura; pero no lograron matarlo.

Según el relato, Roldán moribundo sube a lo alto de un cerro, desde donde se contemplan tierras de Francia. Debajo de un pino, trata de romper su espada, pero antes se rajan los peñascos a que se quiebre el arma prodigiosa. Llora por los compañeros muertos; luego levanta al cielo su guante derecho, inclina la fatigada cabeza y exhala el postrer suspiro. Este es el tema del poema épico Los Doce Pares de Francia.

Sin embargo, en las representaciones de esta danza en la región, ganan siempre los cristianos; o, según el decir de nuestra gente: el bien sobre el mal.
Así también, es interesante que este relato se escenifique actualmente en poblaciones de la Costa Chica; donde ancianos, adultos y jóvenes de las localidades, interpretan a los personajes de esta épica epopeya.

¡Hasta la próxima..!
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martes, 29 de diciembre de 2009

LA LLEGADA DEL AÑO NUEVO


Cuando celebramos la llegada del año nuevo es muy sencillo, basta con sincronizar los relojes, esperar las 12 y alzar las copas. Pero definir ese preciso instante llevó miles de años; y la tarea todavía no está concluida.

Sin embargo, cuando la humanidad procedió a organizar el tiempo, los puntos de referencia más evidentes fueron los movimientos cíclicos de la luna y el sol; y así nacieron los conceptos de día, mes y año.

Día: Lapso entre dos pasadas del sol por el meridiano del lugar (o sea el medio día, cuando la sombra es más corta).


Mes: Lapso entre dos lunas llenas.

Año: Lapso entre dos pasadas del sol por un mismo punto celeste.

Sobre estas bases se definieron los calendarios más avanzados de las distintas civilizaciones. Pero las divergencias se plantearon cuando hubo que resolver un problema fundamental, que es la falta de correspondencia exacta entre esas unidades.

Los pueblos de Oriente y de Medio Oriente encontraron sus propias soluciones (alguna de las cuales mantienen vigencia hoy en día), por presión cultural y religiosa fue el calendario occidental el que se impuso en todo el mundo como convención para que nos entendamos entre todos.

Para los romanos el año comenzaba el uno de marzo, los agregados se hacían en febrero por que era el último mes del año. Esto explica la etimología de nuestros meses actuales: septiembre, octubre, noviembre y diciembre.

En el siglo I a.C. Julio César encargó al astrónomo Sosígenes de Alejandría la misión de ajustar y ordenar el calendario. Este trabajo sobre el calendario solar definió doce meses, que empezaban en marzo con una secuencia alternada de 30 y 31 días, con excepción del último, febrero, que era de 29. Así se tenían los 365 días pertinentes, y para compensar el exceso de casi seis horas por año se agregaba un día más cada cuatro años. Poco después se decidió empezar el año en el mes de enero y con esto quedó definido el año juliano.

Para el siglo XVI el desajuste, percibido por vía de las festividades religiosas móviles como la Semana Santa, era tan grande, que el Papa Gregorio XIII sugirió los auxilios del astrónomo y físico Luigi Lilio, quien eliminó 11 días del calendario, con lo que en 1582, el almanaque pasó directamente del 4 al 15 de octubre.

El calendario así definido, se denominó Gregoriano por el Papa que lo propuso; y es el que nos rige actualmente. Si bien naciones católicas como Francia, Italia, Luxemburgo, Portugal y España, lo aceptaron de inmediato en 1582; otros como Grecia lo hicieron hasta 1923. Cuando el Reino Unido decidió acomodarse a este ordenamiento hasta 1752, y borró los 11 días excedentes según la recomendación de Lilio, la gente se amotinó en las calles para que se le devolviera parte de la vida perdida.

A pesar de todo, los problemas del calendario todavía no han terminado, y en las Naciones Unidas se acumulan más de un centenar y medio de proyectos para reemplazar el calendario gregoriano. Las principales objeciones son de tipo administrativo y financiero; pues los meses actuales tienen diferentes cantidades de días, empiezan en cualquier día de la semana, pueden tener cuatro y cinco domingos, etc. Lo cual es motivo de gran desorden para ciertos planificadores. Si estas propuestas prosperan, nadie sabe cuándo será el momento del brindis, tampoco si serán doce las campanadas y doce las uvas

Se aprovecha la oportunidad para transcribir un bello soneto del poeta Manuel S. Leyva Martínez; y que a la letra dice:

AÑO NUEVO

Fugaz instante como luz esquiva
dolor que exhibe matinal ceniza;
pensamiento sutil de leve brisa
y emotiva oración de alma furtiva.

Eso eres, Año Nuevo, en la cursiva
agonía decembrina o en la sonrisa;
del enero infantil que viste aprisa
traje del sol, oliendo a siempreviva.

Año Nuevo de rostro imponderable
con ropaje de sueño inevitable
y fragancia letal de Navidad.

Brindo por tu alegórica elegancia
por la plural conducta de tu infancia
y tu aroma nupcial de eternidad”.

¡Muchas Felicidades..!
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jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Una Feliz Navidad!


JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

Navidad…época nostálgica; por lo que se fue, lo que no está con nosotros; el agridulce del ayer. Y por qué no pensar también que es un período de meditación y reconciliación. Hay personas que la conciben como una época de alegría, festejos, triunfos, bullicio, compras y fiestas.

En navidad, que si bien no nos inunda el blanco de la nieve, sí tenemos muchas luces de colores, árboles, nacimientos, posadas, piñatas, pastorelas y regalos.

Los antecedentes que se tienen acerca de la Navidad se remontan entre los años 320 y 353 en que se celebraba el nacimiento de Jesús. Se tiene conocimiento que, anteriormente los romanos celebraban a sus diferentes deidades en los días del 17 al 23 de diciembre, abandonando los negocios y ejercitando el arte de la cocina. El 25 era la fiesta pagana del sol.

La Biblia se refiere al Mesías como “Sol de Justicia”. Por ello, desde fines del siglo IV, en el mundo cristiano se celebraba la tradición de la Navidad el 25 de diciembre a excepción de las iglesias orientales –Grecia y Rusia- que las realizaban el 6 de enero con la fiesta “Teofanía”, o manifestación de Jesús como Dios. Sin embargo, por un error del monje Dionisio el Exiguo en el año 540 al calcular las fechas, Jesús no nació la noche del 24 al 25 de diciembre e incluso nació entre cuatro y seis años antes del inicio de la Era Cristiana. Sin embargo, simplemente diremos que la tradición cristiana es celebrar la Navidad del 25 de diciembre.

Los adornos navideños más tradicionales son nuestras flores de pascuas originales de estas tierras surianas, las piñatas, ramas, coronas, heno, faroles y las coronas de papel celofán, los cuales dan un peculiar encanto a la casa proporcionando un ambiente totalmente navideño.

Posteriormente se añadieron esferas y escarchas para dar un toque más vistoso a los adornos. Pero lamentablemente debido a la evolución que ha tenido nuestra civilización y a los cambios modernistas con la influencia extranjera que han implementado árboles navideños, nuestra tradición ha venido quedando atrás, ya que ahora lo que nos interesa son los adornos más llamativos o aquellos que luzcan más bonitos, perdiéndose el significado auténtico de nuestra navidad.

Los Nacimientos

Cuando nació Jesús, estaba tan llena la ciudad de Belén por los visitantes que acudían a cumplir la orden del emperador Augusto para empadronarse, que las posadas ya no tenían espacio para dar albergue. Como María estaba embarazada, se apiadaron de ella y la dejaron quedarse en un establo. Y ahí nació Jesús.

Fue San Francisco de Asís fundador de la orden franciscana, el iniciador de los nacimientos entre 1200 y 1226. Se cuenta que siendo apóstol, recorría la campiña cercana a la pequeña población de Rieti en un invierno, y la Navidad de ese año lo sorprendió en la ermita de Greccio; y fue ahí donde tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno que les prestaron los vecinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de gente a reproducir la escena de la adoración de los pastores.

El misterio de la navidad representado en el pesebre era indispensable en todas las casas. Esta tradición ha pasado de padres a hijos, como la labor que realizan los artesanos que, empleando los materiales más sencillos crean una magia que no se pierde a pesar de los años.

¡Hasta la próxima..!
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martes, 15 de diciembre de 2009

Presencia de Pueblos negros en Zaachila, Oax.

AMIGOS: ESTÁN INVITADOS
Profr. Israel Reyes Larrea

lunes, 2 de noviembre de 2009

Origen del Día de Muertos en México

LA MUERTE es un destino inexorable

Maribel González Campos


La fiesta que celebramos los días 1 y 2 de Noviembre tiene orígenes prehispánicos. En todas las culturas del México antiguo (Mayas, Olmecas, Mexicas, etc.) la muerte ocupaba un lugar muy importante. Los antiguos mexicanos, igual que en las culturas europeas y orientales, pensaban que el espíritu de los hombres era inmortal, esto es, que existía un lugar a donde iban a parar las almas de los muertos. Los Nahuas o Mexicas llamaron Mictlán a ese lugar.

A pesar de la similitud con la creencia cristiana, existen diferencias importantes. Una de ellas es que al Mictlán van todos los muertos sin importar como se portaron en este mundo (es decir, no existía el concepto de "buenos" y "malos", por lo tanto no se trataba de premios y castigos). Sin embargo, no todos los muertos eran iguales. Muchos de ellos se convertían en dioses, según hubiera sido su muerte. Los guerreros muertos en combate, se convertían en aves de plumaje muy colorido, que tenían la misión de acompañar al sol en su recorrido diario, especialmente al amanecer y en el atardecer.

Las mujeres que morían en su primer parto, recibían el nombre de Cihuateteo, y también tenían un lugar especial en el Mictlán. De esa manera los Mexicas rendían homenaje, tanto a la guerra como a la fertilidad (no debemos olvidar que fueron una civilización fundamentalmente guerrera).

Los sacrificios humanos, también tenían una función ritual. Los prisioneros de guerra eran sacrificados porque pensaban que el sol necesitaba alimentarse consangre para que tuviera la energía necesaria para que continuara su movimiento. Pero el viaje a Mictlán era peligroso.

Los muertos tenían que atravesar un río muy profundo, escalar montañas, pelear con fieras salvajes, etc. Por eso, cuando moría una persona era enterrada con una ofrenda, que consistía en cuchillos de obsidiana, comida y bebida suficiente para el viaje, un perro que los acompañara, y si el muerto era un personaje importante, lo enterraban con algunos sirvientes.

Durante la colonia, los misioneros cristianos trataron de erradicar esta costumbre. Lo único que consiguieron fue modificarla. La hicieron coincidir con la fiesta religiosa de "Todos los Santos". Pero en la conciencia de los indígenas quedaron restos de su tradición original. La celebración actual conserva todavía el concepto de que los muertos no "mueren", sino que solamente se fueron a vivir a otro lado, y pueden recorrer el camino de regreso si tienen la comida suficiente para soportar la caminata. Por eso se ponen ofrendas en las casa.

Es una forma de estimular a los seres queridos para que vengan a visitarnos de vez en cuando (esta es una idea que se contrapone con la idea universal de que los muertos "asustan". Las personas que amamos cuando vivían jamás podrán hacernos daño, y la mejor manera de recordarlas es invitándola a comer lo que a ellas más les gustaba. Esto sólo se da en México.

La muerte es el destino inexorable de toda vida humana y es natural que nos asuste y angustie su realidad, sobre todo cuando vemos de cerca el peligro de morir o cuando afecta a nuestros seres queridos. Este resumen dedicado a la celebración del Día de Muertos tiene el propósito de acercar a niños y adultos con la idea de la muerte, para que la vayan aceptando como parte inevitable de la vida humana, conocer cómo algunas culturas antiguas también hacían ritos sobre la muerte; y fortalecer el carácter desde el punto de vista religioso.

Además, espero pueda ayudar a entender mejor la sensibilidad mexicana, nuestra manera tan particular entender y dar sentido a la celebración del Día de Muertos.


Más que el hecho de morir, importa más lo que sigue al morir. Ese otro mundo sobre el que hacemos representaciones, costumbres y tradiciones que se convierten en culturas, todas de igual importancia, pues ante el camino desconocido que la muerte nos señala, sólo es posible imaginarla con símbolos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Día de Muertos

APARICIONES Y VISIONES
Carlos Lara

En la Costa Chica, por estos días las pláticas de la gente se incrementan en torno a las apariciones, las visitas de los muertos o sucesos que a decir de estas están fuera de cualquier sentido común.
El día de muertos según la creencia popular es cuando se les da salida a las almas que tras despertar de su letargo tienen permiso para visitar el mundo terrenal.

Esto ha traído consigo una serie de leyendas, dichos y cuantos de tradición oral que de boca en boca y sobre todo de viejos a jóvenes trasmiten a su modo los hechos que supuestamente han acontecido.
La tradicional llorona

En nuestro región una de las leyendas más comunes o que incluso se conoce fuera de esta es el de la llamada Llorona, relato que se ha adaptado pero teniendo muchas similitudes a lo largo y ancho del país.
Las versiones del origen de esta mujer son muy variadas, desde antes de la llegada de los españoles se comentaba que era la diosa Cihuacóatl, quien aparecía elegantemente vestida y en las noches gritaba y bramaba en el aire.

Según esta creencia su atuendo era blanco y el cabello lo tenía dispuesto de forma tal que, aparentaba tener cuernos en la frente. Otros aseguraban que era Doña Marina, o sea la Malinche quien, arrepentida de traicionar a los de su raza, regresaba a penar.

Tras la conquista estas versiones sufrieron ciertas modificaciones alegándose que era una joven enamorada que había muerto un día antes de casarse y traía al novio la corona de rosas que nunca llegó a ceñirse.

Otros sin embargo aun creen que era la viuda que venía a llorarle a sus hijos huérfanos, o la esposa muerta en ausencia del marido a quien venía a darle el beso de despedida; o la desafortunada mujer, vilmente asesinada por el celoso marido apareciéndose para lamentar su triste fin y confesar su inocencia.

Tiempos de la colonia

Sea cual fuere su origen se dice que en tiempos de la colonia, a mediados del siglo XVI, los habitantes de la Ciudad de México se retiraban a sus casas sonando el toque de queda dado por las campanas de la primera catedral, a media noche y principalmente cuando había luna llena, despertaban espantados al oír en la calle unos tristes y lánguidos gemidos lanzados al viento por una mujer.
Esta tradición oral se sigue preservando hasta nuestros días y más en pueblos, poblados y rancherías que asocian el grito de la mujer con posibles tragedias o sucesos negativos.
“Va haber algo cuando se oye el grito es presagio de mal agüero, yo la oí por el lado del río y se escuchaba que lloraba, lo más feo es que después de eso los perros lloran muy feo”, señala Margarita García.
Otra de las historias más comunes es la relacionada a cuando una chica que desobedece a su madre le pasa un “acontecimiento del otro mundo”.
Las versiones son distintas dependiendo de la región, son adaptadas y por ser de tradición oral algunas se van modificando partes cambiando lugares o incluso agregándole y poniendo le mas “color al asunto”.
Mitos y Leyendas locales

“La bailadora del maligno”, es un libro donde se hace un recuento de los principales relatos que ha transmitido la gente de generación en generación.
Dichos relatos aun es común que en rancherías y poblados de la voz de los mayores se reúnan por las noches sobre todo los más pequeños para asustar y alertar de que no se porten mal.
La bailadora del maligno según este relato se da en una conocida disco de música popular donde una joven fue invita a bailar por un catrín y tras bailar largo rato con el descubre que en lugar de pies tiene una pata con pezuña y otra como de gallo referencias directas a la imagen del diablo.
“Estas historias sirven para las madres para regañar a su hijas y para no darles el permiso de salir a divertirse a altas horas de la noche”, refiere el investigador Francisco Ramos.
Se pierde la tradición oral

A pesar de la riqueza de la tradición oral cada vez son menos las personas que lo hacen y también menos las personas interesadas en escucharlos, por ello con el paso del tiempo algunas historias se han ido perdiendo de la memoria colectiva.

El miedo, el terror, el suspenso; forman parte de los relatos que la gente cuanta sobre todo la de mayor edad, esta tradición por estos días tiene su etapa cumbre donde supuestamente los espíritus tienen permiso para estar entre nosotros.
“Antes la tradición oral formaba parte de la vida misma de las personas así se han ido pasando de generación en generación cuentos, mitos y leyendas que son propias de cada región incluso algunas de otras regiones que son apropiadas o adaptadas”.

“Desafortunadamente esas historias se van perdiendo o ya no existe el interés por seguir contándolas”, puntualiza.