lunes, 9 de agosto de 2010

FIESTA DE SANTIAGO APÓSTOL

Orígenes de esta Fiesta en Costa Chica


Festejos del Señor Santiago. Inicio de la cabalgata

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

En el inicio de la conquista de México y desde el año de 1522, Pedro de Alvarado ocupa y somete a los pueblos de a la actual Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, fundando la villa de San Luis sobre el pueblo de Acatlán, hoy San Luis Acatlán. Fundó también una villa de nombre Segura, sobre el pueblo de Jicayán, nombre que no tuvo arraigo y posteriormente se le denominó Jicayán de la Costa, muy cerca de Jamiltepec, Oaxaca.

Los españoles, en estas áreas colonizadas, se dedicaban a la explotación de minas de oro aprovechando los placeres y márgenes de sus amplios ríos; y cuando se agotó este mineral, cambiaron sus actividades para dedicarse a la ganadería.

En 1535, los colonos de Jicayán de la Costa se trasladan e instalan en Ometepec, buscando sus exuberantes pastizales tanto en la zona baja como en las partes altas y montañosas; y qué decir de sus veneros, arroyos y ríos; y por supuesto, la humedad de sus fértiles tierras. Le modifican el nombre por Santiago Ometepec, sin embargo a través de los años sigue llevando el nombre que le otorgaron los aztecas.

Las principales familias de españoles que se asentaron en Ometepec, fueron originarios de Asturias y Andalucía, de Apellidos Añorve, Castillo, Herrera, Guillén, Oliva, Polanco, Reguera, Sandoval, Utrilla, Valverde y Zamora entre otras. Ellos trajeron animales como el caballo de origen árabe, la vaca, cabra, gallina y el cerdo.

Ahora bien, esos españoles dentro de sus tradiciones, costumbres y fe religiosa, comenzaron a festejar a su manera, el Día de Santiago Apóstol como Santo Patrono de Ometepec, partiendo en caravana en sus briosos corceles de la iglesia principal al arroyo de Talapa. Hay que tomar en cuenta que fueron personas identificadas con el manejo, monta y arrendamiento de caballos de silla; sobre todo, aquellos caballos andaluces que ellos mismos trajeron a estas tierras recién conquistadas, como Pinotepea Nacional, Jamiltepec, Cuajinicuilapa, Azoyú, Cruz Grande, Ayutla, San Luis Acatlán y otras poblaciones más.

De lo anterior se desprende que la fiesta de Santiago Apóstol, no es de origen popular, pues no nació con los mestizos, indígenas o afromestizos; ni siquiera con los criollos, es una fiesta propia de la clase alta de la Colonia Española. Sin embargo con el tiempo, esta celebración se fue democratizando y difundiendo hasta las poblaciones más pequeñas de nuestra Costa Chica, como ahora la disfrutamos.

ORGANIZACIÓN ACTUAL DE LA FIESTA

Actualmente cada año, se nombra un comité que se encarga de la organización de los festejos, para el día 25 de julio que es el día del Santo Patrono; ese Comité de Festejos recibe y atiende a todos los visitantes tanto de la región como de Acapulco, ciudad de México, estado de Oaxaca y diversos lugares del país.

Entre otras funciones del Comité de Festejos ya citado, es dar la comida y bebida de manera gratuita a quienes asisten al acto, consistiendo el menú en tamales de guajolote o “carne cruda”, barbacoa, mole, estofado, arroz con leche y la popular “chicha”, que es un fermentado de maíz con panela o piloncillo y que también emborracha; y el convivio transcurre toda la tarde organizándose un baile popular, amenizado por los mejores conjuntos de la región y al cual asisten todos los grupos sociales.

El programa en el transcurso del día, consiste en una solemne misa para honrar al Santo Patrono, a la cual asisten “capitanes” y “capitanas”, que son parte del Comité, familiares, amistades y feligreses en general. Posteriormente se realiza una cabalgata de la iglesia o centro de la población, hasta el sitio destinado para este evento. Los lugareños salen a la calle principal para aplaudir a los participantes en el recorrido. Generalmente para culminar, en la noche se organiza un suntuoso baile que se ha hecho ya tradición en todas nuestras comunidades.

Esta fiesta es parte de las costumbres y tradiciones de todos los pueblos de la Costa Chica.

¡Hasta la Próxima..!
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domingo, 18 de julio de 2010

Actualidad Afrodescendiente en América Latina

ESTUDIO SOBRE ORGANIZACIONES CIVILES Y POLÍTICAS
DE ACCION AFIRMATIVA


Afromestizos en América Latina

Reproducimos a continuación el prefacio del informe elaborado por Pablo Pascale, en la cual participó AFRICA A.C., al final encontrarán la dirección en donde pueden revisar el texto completo

La investigación que aquí se presenta constituye un aporte a uno de los temas clave que enfrenta actualmente Iberoamérica: la invisibilidad del 30% de su población, los afrodescendientes.Iberoamérica es la confluencia de tres grandes vertientes poblacionales: la originaria, la ibérica y la afrodescendiente. Esta diversidad cultural y étnica no solo constituye su sello característico, sino también uno de sus mayores activos.

Si bien esto es así, la diversidad no siempre se acompaña de la equidad. La población afrodescendiente de América Latina se encuentra entre las más desfavorecidas social y económicamente, con peores indicadores de ingreso, empleo y educación; está pobremente representada en los gobiernos, los parlamentos, los directorios de empresas, como población objetivo de investigaciones académicas; y hasta el momento se encuentra invisible para censos y encuestas de hogares en varios países de la región.

Esto nos reclama la puesta en marcha de mecanismos que aporten a la visibilidad, como una condición necesaria para promover la tolerancia, el apoyo entre los diferentes colectivos, y el desarrollo de políticas públicas de igualdad. De allí que, uno de los principales enfoques que viene desarrollando la Secretaría General Iberoamericana es la revalorización de los aportes que los afrodescendientes han realizado y realizan a nuestra identidad iberoamericana. Para lo cual, una de las tareas que hemos considerado prioritaria es contribuir a dar visibilidad al movimiento organizado de la sociedad civil afrodescendiente.

La presente investigación es un paso hacia la visibilidad de los afrodescendientes en Iberoamérica. Nos expone datos novedosos, como son: el crecimiento exponencial de organizaciones civiles de afrodescendientes de 1980 a la fecha; sus actividades, su relacionamiento con gobiernos y organismos, así como sus principales necesidades de equipamiento y formación.

El estudio nos revela la existencia de un movimiento cada vez más consolidado, que ha encontrado en la vía organizacional un camino para expresar y fortalecer su identidad. El método utilizado por el investigador permite que sean las propias organizaciones las que aportan sus datos, con lo cual pasamos a una instancia de investigación más participativa, diferente de aquellas que observan desde “fuera” sin contactar con su población objetivo.

A su vez, se adentra en la actualidad de las políticas de acción afirmativa, que aún constituyen un desafío inclusive en países como Brasil, que ha desarrollado muy importantes avances. Esto nos lleva a reflexionar que soslayar el tema de las desigualdades raciales o de género que aún puedan existir en nuestra región, sería postergar la solución de problemas a los que se asocian, como: la educación, el empleo o la atención sanitaria, por citar algunos.

Las problemáticas sociales se agravan y potencian con el efecto de la discriminación, y se postergan sus soluciones. El camino que abren las políticas de acción afirmativa conduce a la equidad de posibilidades históricamente negadas a ciertos grupos de nuestras sociedades, cuyos resultados no sólo benefician a sus destinatarios, sino a todo el conjunto de la sociedad.

Por lo tanto, las sociedades democráticas actuales no sólo deben reconocer la diversidad de su conformación, sino que la misma se debe dar en un clima de equidad. Diversidad con equidad, ese es un síntoma inequívoco de madurez democrática.

En suma, Iberoamérica enfrenta en el inicio del bicentenario de sus independencias el desafío de la convivencia en equidad, y ello supone ser conscientes y reconocer la real influencia que han tenido en el proceso de construcción de nuestra identidad los aportes de sus diferentes colectivos y sus ricas culturas.

Pero también debemos consolidar y ampliar las oportunidades futuras para todos. El camino que abren las políticas públicas de igualdad nos lleva en esa dirección: la de sentirnos orgullosos de ser una región que ha contado, y contará, con el capital cultural de la diversidad como motor de su desarrollo.
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Enrique V. IglesiasSecretario General Iberoamericano. Texto completo en la siguiente dirección:http://segib.org/publicaciones/files/2010/07/Actualidad-Afrodescendiente-Iberoamerica.pdf

viernes, 25 de junio de 2010

ZACUALPAN

AMUZGA con su telar de cintura

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ


Zacualpan.- Es un pueblo amuzgo cuyo nombre proviene del náhuatl que significa: “en el escondite”. Se llega en 40 minutos de la cabecera municipal, Ometepec, Guerrero; y tiene una altitud de 200 metros sobre el nivel del mar con una población de 5,000 habitantes aproximadamente.

Como antecedentes históricos, los amuzgos estaban diseminados en los “bajos” o zona costera de la Costa Chica; pero a la llegada de los españoles y los grupos africanos, éstos hostilizaron mucho a los aborígenes que los obligaron a emigrar a otros lugares como Huajintepec, Huixtepec y Ometepec; y un pequeño grupo se estableció en lo que ahora conocemos como Cerro del Indio, municipio de Cuajinicuilapa; para después partir rumbo a Xochistlahuaca, estableciéndose definitivamente donde ahora se encuentran: Zacualpan.

Posteriormente, se supone que un grupo migratorio llegó a este lugar ya después de la conquista y fue el de los Yopes; que, desprendiéndose de los tlapanecos se establecieron primero en lo que denominaron Yopinzingo, al sur de Tlapa.

La raza yope, pueblo guerrero e indomable que nunca fue sometido ni por los caballeros mexicas, se reveló por tanto abuso de los invasores; y en 1531 atacaron a varios pueblos de la Costa Chica entre ellos: Ayutla, Azoyú, San Luís Acatlán, Cuautepec y otros más, matando a todos los españoles que encontraron y a los indios afiliados a los blancos, no dejando casa sin quemar.

Lo anterior propició que por órdenes de Hernán Cortés, se exterminaran a los yopes en donde quiera que se encontraran, y los pocos que quedaron se dispersaron más al sur rumbo a Oaxaca; y después de recorrer y sojuzgar algunas poblaciones de lo que hoy es Costa Chica, conquistaron Pinotepa Nacional, siguiendo su ruta a lo largo del Camino Real hasta llegar a Nicaragua, donde ahora se les conoce como Subtiabas.

En esta peregrinación de los yopes, llegaron a Zacualpan, sometiendo a los amuzgos heredándoles parte de sus costumbres, valentía y espíritu bravío. Esa es la razón de que los zacualpeños tienen un carácter diferente a los pobladores de la región.

Actualmente, organizan un ciclo ritual de fiestas, dedicadas al Señor Santiago, San Miguel, San Pedro, Santa María, la Virgen de Guadalupe, San Nicolás y Día de Muertos. Para la organización de estas fiestas, el pueblo nombra a sus mayordomos.

En Zacualpa hay mucho maguey de ixtle, muy bueno y resistente para la elaboración de hamacas, reatas, cordeles, redes de toda clase, costales, tapetes, etc.

El mestizaje les ha hecho variar sus costumbres. Han dado mucho resultado también, las cruzadas o misiones culturales desde la época de José Vasconcelos, siendo Secretario de Educación y Presidente de México Álvaro Obregón, y posteriormente con el Presidente Lázaro Cárdenas; pues en este pueblo amuzgo existen ahora muchos maestros bilingües y profesionistas.

Para el visitante, ofrecen una amplia gama de frutales, pues su clima fresco y agradable da lugar a la producción de mameyes, cuajinicuiles, pomarrosas, naranjas, guanábanas, cañas de azúcar, cocoteros, etc.

Desde la antigüedad en lo patios de las casas, tenían sus telares de cintura como cientos de años lo hicieron sus abuelos prehispánicos; y muchas de sus mujeres saben hilar el algodón y tejer sus mantas. Las colchas, manteles, servilletas, rebozos y huipiles son muy solicitados.

Hay muchos hogares donde se pueden adquirir toda clase de prendas elaboradas por ellos; y desde luego a bajos precios, pues son del fabricante al consumidor.

Independientemente de la adquisición de artesanía textil, su carretera presenta paisajes muy bonitos para aficionados y profesionales de la fotografía y pintura.

¡No dejes de visitarlos..!
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Junio del 2010

sábado, 29 de mayo de 2010

OMETEPEC Y SUS ORÍGENES

Iglesia Santiago Apóstol. Ometepec, Gro.

LXXX Aniversario como Ciudad

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

La etimología de la palabra Ometepec, proviene del náhuatl ome, dos; y tepec, cerros: Dos cerros. Hay quienes lo interpretan también como: “Entre cerros”, “Entre dos cerros”, “Cerro dos” o “Cerro cuate”.

Ometepec fue fundado por amuzgos, aproximadamente el año 300 de nuestra era. Antes de la conquista pertenecía a la Provincia de Ayacaxtla, que abarcaba toda la actual Costa Chica, integrada por ayacaxtecas, amuzgos, mixtecos, tlapanecos, yopes y chatinos, con cabecera en Igualapa. Estos pueblos fueron sometidos posteriormente por los mixtecos y después por los aztecas.

Durante la dominación española, los ayacaxtecas y su lengua desaparecieron, por el exceso de trabajo al que estaban sometidos o por las enfermedades que trajeron los españoles; toda vez que fueron parte de su servidumbre. Su lugar fue ocupado por los amuzgos, cambiando su cabecera al Señorío de Xochistlahuaca.

Los amuzgos se adaptaron a la dependencia de los españoles y sobrevivieron mientras que llegaron de África grupos de esclavos que los sustituyeron; de donde se desprende que Ometepec y la Costa Chica, tienen tres componentes: blanco, indígena y negro, lo cual provoca que sus habitantes sean profundamente mestizos, producto de estas tres etnias diferentes hoy enraizadas en estas tierras surianas.

Desde el año de 1522, Pedro de Alvarado cambió el nombre de Ayacaxtla por el de Provincia de Xalapa, conquistando y sometiendo a los pueblos de la actual Costa Chica de Guerrero y Oaxaca, fundando la villa de San Luis sobre el pueblo de Acatlán, hoy San Luis Acatlán. Fundó también una villa de nombre Segura, sobre el pueblo de Jicayán, nombre que no tuvo arraigo y posteriormente se le denominó Jicayán de la Costa, muy cerca de Jamiltepec, Oaxaca.

Los españoles en estas áreas colonizadas, se dedicaban a la explotación de minas de oro aprovechando los placeres y márgenes de sus amplios ríos; y cuando se agotó este mineral, cambiaron sus actividades para dedicarse a la ganadería.

En razón de lo anterior en 1535, los colonos de Jicayán de la Costa se trasladan e instalan en Ometepec, buscando sus exuberantes pastizales tanto en la zona baja como en las partes altas y montañosas; y qué decir de sus veneros, arroyos y ríos; y por supuesto, la humedad de sus fértiles tierras. Le modifican el nombre por Santiago Ometepec, sin embargo a través de los años sigue llevando el nombre que le otorgaron los aztecas.

Las principales familias de españoles que se asentaron en Ometepec, fueron originarios de Asturias y Andalucía, de Apellidos Añorve, Castillo, Herrera, Guillén, Oliva, Polanco, Reguera, Sandoval, Utrilla, Valverde y Zamora entre otras. Ellos trajeron animales como el caballo de origen árabe, la vaca, la cabra, la gallina y el cerdo; así como una amplia variedad de frutales.

En la época colonial Ometepec pertenecía a la jurisdicción de Igualapa, que a su vez, dependía de la Intendencia de Puebla. Al consumarse la Independencia de México en 1821, Ometepec perteneció a la Capitanía General del Sur, creada por Agustín de Iturbide.

En el año de 1824 al establecerse la República Federal, Ometepec se incorpora al Distrito de Tlapa y éste, al Estado de Puebla. Posteriormente en 1850, se constituye como municipio; siendo el municipio de Ometepec, uno de los primeros que conformaron el naciente estado de Guerrero.

La primera autoridad municipal de Ometepec, fue el profesor Ramón Polanco, en su calidad de Prefecto Político en el año de 1850; y el primer Presidente Municipal fue don Ignacio López Jiménez, el año de 1868.

El 23 de febrero de 1868, se crea el Distrito Judicial de Ometepec abarcando los municipios de Ometepec, Cuajinicuilapa, Igualapa y Xochistlahuaca; y el 20 de julio de 1873, se cambia el nombre del Distrito de Ometepec, por Distrito de Abasolo, en honor a Mariano Abasolo insurgente de la Independencia Nacional.

El 31 de mayo de 1875, el pueblo de Ometepec fue reconocido como villa; y el 24 de diciembre de 1929, esta villa fue elevada al rango de Ciudad, mediante el Decreto 130 firmado por el gobernador sustituto Luis C. Manjarrez y el Secretario de Gobierno Pablo Leyva. Dicho decreto entró en vigor, el primero de junio de 1930, cuando el general Adrián Castrejón, gobernador en turno, llegó a Ometepec para formalizar el acto, siendo presidente municipal don Roberto Silvestre Añorve Jiménez.

Grande fue el júbilo de los ometepequenses, en esa memorable fecha. Todos los barrios adornaron sus casas y ofrecieron sus mejores danzas para el desfile popular, que se desplazaba en la calle principal. Impresionaba el estruendo continuo de los cohetes de china, cohetones y las cámaras de pólvora, la música de viento, las banderitas nacionales en todos los hogares por humildes que éstos fueran. Fue una entrega total de nuestro pueblo, para recibir la nueva categoría política como ciudad, que tenía ya, Ometepec.

¡Hasta la Próxima..!
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lunes, 17 de mayo de 2010

DANZA LOS DOCE PARES DE FRANCIA


Carlo Magno

JAIME LÓPEZ JIMÉNEZ

Esta danza es una reminiscencia de la Historia del Emperador Carlo Magno, llamada también El Cantar de Roldán. Es un poema épico originalmente escrito en francés y cuya traducción al castellano, se realizó en Sevilla en 1525.

Era un grupo de doce franceses de la alta nobleza, hermanos, tíos, primos y parientes del Rey, que formaban un consejo imperial y en algunas ocasiones se consideraban iguales en potestad a su Majestad, por eso el nombre de Pares.

Es una danza dramática que tradicionalmente se celebra en varias regiones de la República Mexicana y, por lo tanto, en nuestra Costa Chica. Está compuesta por veinticuatro individuos y tres mujeres. Las figuras sobresalientes de la danza por el bando cristiano son: Carlo Magno, Carlos Martel, Rolando o Roldán, Oliveros y Turpín. Del lado de los moros o sarracenos, figuran: Mahoma, el Almirante Balán, Fierabrás de Alejandría, el Rey Clarión, Salim, la bella Floripes y sus dos damas.

Se trata de un vestigio de las representaciones del teatro religioso medieval en el centro de Europa, vinculado a las Cruzadas, que los españoles introdujeron en nuestro territorio como medio para alcanzar la conquista espiritual de los aborígenes; para iniciarlos y adentrarlos en la religión católica.

Los personajes de esta danza lucen suntuosas joyas, un vestuario elegante y llamativo y penachos elaborados con plumas auténticas. El libreto tiene muchas horas de parlamento y está escrito en verso rimado, de métricas variables, con tercetos octosílabos, versos alejandrinos y las variaciones más complejas.

Esta danza recuerda las grandes epopeyas guerreras de Carlo Magno, contra los mahometanos, cuando estos pretendían invadir a Francia, después de haber dominado gran parte de España durante 777 años. Los mahometanos fueron derrotados por estos nobles franceses en las montañas de los Pirineos, acompañados por los Doce Pares.

Cierto día se presentaron ante Carlo Magno, embajadores del rey moro Marsil con un mensaje de paz y de sumisión. Los guerreros franceses aprobaron estas palabras creyéndolas de buena fe, entonces el emperador propuso a Ganelón para contestar el mensaje de Marfil. Por el camino Ganelón meditó una traición contra Roldán que comandaba a los franceses, y acordó con Marsil atacar la retaguardia del ejército de los Doce Pares.

Cuando el ejército regresaba a Francia, fueron atacados en la retaguardia por los moros, en el paso de los Pirineos. Roldán blande su regia espada, vencedora de cien batallas y derriba racimos de guerreros infieles; Oliveros descarga, furiosos golpes con su hoja de acero.

Pero los franceses van cayendo también; y su pérdida es sensible por la desproporción de ambas fuerzas. Un moro hiere a Oliveros mortalmente por la espalda, al mismo tiempo que Turpín cae atravesado por cuatro lanzas y gritaban los moros en un coro: ¡Acabemos de una vez con Roldán! Y un grupo de ellos lo hirió con todas sus armas, le mataron el caballo, le agujeraron el escudo y le destrozaron la armadura; pero no lograron matarlo.

Según el relato, Roldán moribundo sube a lo alto de un cerro, desde donde se contemplan tierras de Francia. Debajo de un pino, trata de romper su espada, pero antes se rajan los peñascos a que se quiebre el arma prodigiosa. Llora por los compañeros muertos; luego levanta al cielo su guante derecho, inclina la fatigada cabeza y exhala el postrer suspiro. Este es el tema del poema épico Los Doce Pares de Francia.

Sin embargo, en las representaciones de esta danza en la región, ganan siempre los cristianos; o, según el decir de nuestra gente: el bien sobre el mal.
Así también, es interesante que este relato se escenifique actualmente en poblaciones de la Costa Chica; donde ancianos, adultos y jóvenes de las localidades, interpretan a los personajes de esta épica epopeya.

¡Hasta la próxima..!
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miércoles, 28 de abril de 2010

Las Manchas del Tigre

(Cuento)

Otilia Meza

En el cerro del agua, tierras de Xochistlahuaca, Guerrero, había un hermoso tigre en tiempos en que el hombre no había intentado marcar la huella de su pie sobre este pródigo suelo, siendo todo un paraíso en que animales y plantas vivían felices.

El tigre de aquel entonces tenia la piel color de sol, sin una mancha, suave y fina como plumón de polluelo. Además no era feroz; su mirada era apacible y su alimento consistía solamente en frutos y raíces.

En verdad qué hermoso era ese animal, con los ojos relucientes como ascuas, paseando su majestad por entre las peñas y constituyéndose en el príncipe y señor de los animales.

Cuando por las noches apagaba su sed en un apacible riachuelo, al mirarse retratado, hermoso y pujante en el espejo límpido, se consideró feliz.

No pocas veces en su mansedumbre se tendía bajo los árboles, recreándose ante el esplendor de la luna que parecía una lagrima de los cielos, o se asombraba de los rumores del bosque; y todo porque aquel tigre era un soñador, que no solo admiraba el encanto de la naturaleza pródiga y virgen sino que también era un gran placer, por las noches, sentarse sobre sus patas traseras horas y horas, en la contemplación del cielo.

Tal vez por su condición de soñador conocía a todos los habitantes del mundo azul. Así amaba intensamente a la señora Chi (la luna) y a todas las estrellas.

Mas una noche que quietamente se extasiaba ante la belleza del cielo, descubrió algo desconocido que le sorprendió: era una bella estrella que lucía una cauda brillante y larga, y que nunca había cruzado el cielo que él tan bien conocía.

El tigre por varias noches la observó; allí estaba ella, la intrusa, osando pisar con altivez los caminos azules, luciendo un porte que parecía de gran señora.

Al tigre no dejó de molestarle tal actitud. El sólo conocía a la señora del cielo llamada Chi, y aquella otra buscaba opacar la belleza de la reina del cielo, a pesar de que era presumida y orgullosa, carecía de la bondad y hermosura de la señora luna.

Una noche, que sorprendió a la intrusa peinando su larga cabellera escuchó la voz de la estrella Venus que le decía:

Hermano, a ti que entiendes nuestro lenguaje quiero decirte que no te asombres de que la intrusa esté muy a gusto en nuestro mundo; es una orgullosa y coqueta forastera que no tardará en alejarse de nuestro reino.

Pero el tigre creyó su deber aborrecer a la intrusa, por lo que una noche alzando la cabeza hacia el cielo para mirar bien a la forastera, le gritó:

Escucha intrusa: quiero que sepas que yo amo a la señora luna y admiro a todas sus hijas, las estrellas. Quiero que sepas que desde que nací las he visto clavetear de luz el mando azul del cielo; dime, ¿tú qué haces allí?

La bella estrella que era un cometa, detuvo su paso sideral, y terriblemente molesta le respondió:

Dime ¿Quién eres tú para hablarme así? Privilegio de los dioses es contemplar mi hermosura. Y escucha bien, insignificante morador de los montes, no oses volverme a dirigir la palabra.

Furioso, le respondió el tigre:

La señora luna y sus hijas las estrellas son mis amigas, y todas las noches ellas conversan conmigo a pesar de mi insignificancia. Y quiero que sepas, que las amo mucho y todas las noches les ofrendo mi admiración. Por ese amor que les tengo te pido, te exijo, abandones su morada dejando de pasear tu vanidad por los campos que solo le pertenecen a la señora luna.


Pues debes saber pobre tigre, que así como soy hermosa también son maléfica. Mi aparición en el cielo pronostica la muerte de un príncipe, de un rey o de un guerrero. Y como si eso fuera poco, soy también mensajera del hambre y la guerra. Por eso debes darme tu respeto.

El tigre impávido, oyó lo que aseguraba la estrella humeante, y molesto por su maléfica presencia, sin importarle ser víctima de tan perversa estrella, le gritó:

Jamás te adoraré! Tú no eres la señora del cielo. Tú solo eres una perversa intrusa.

Y dándole la espalda se dirigió a su cueva.

El cometa parpadeó colérico, y sin pensarlo mucho arrojo las saetas de luz de su cauda sobre el tigre.

Un rugido de dolor se escuchó en el cerro del agua; y la piel tersa y suave sin una mancha, color de sol del tigre, quedó quemada en diversas partes.

Por eso desde entonces, el tigre tiene manchada de negro su piel.



sábado, 3 de abril de 2010

LA POTRANQUITA


Autor: Rubén Mora Gutièrrez

Yo quise lazar a una
linda potranquita ingrata
en una noche de luna
y por mi mala fortuna,
se me hizo coca la reata.

Lazadores de la pampa
la vieron dar la estampida
y prendados de su estampa,
cerraron con una trampa
la vereda de su vida.

Potranca de mis amores
que no pude manganear,
porque hubo otros lazadores
que más listos y mejores
me ganaron a lazar.

Yo quise ser el primero
que te pusiera la silla;
pero nunca falta un pero
que haga un cuatro tan cuatrero
de una cosa tan sencilla.

Ya no me podrán tumbar,
reparando, tus antojos,
ni podré ya disfrutar
del placer de cabalgar
sobre el andar de tus ojos.

Pero tú también perdiste,
para evitar el contraste
en mi vida siempre triste,
la silla que no luciste
y el freno que no gustaste.

Y aunque he vivido muriendo
por tu carita de cielo,
como lo has venido viendo,
¡si en mi vida hay un remiendo,
los dos quedamos al pelo!

si yo no pude poner
aquella trampa sin cuate
donde viniste a caer,
no llegaras a saber
el sabor de mi mecate.

Y yo, que entre lazadores
para mi mal te dejé
potranca de mis amores,
como otros son tus señores,
justo es que camine a pie!



Cuautepec, Gro., diciembre de 1933.